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El quiste de Baker es una de las afecciones más comunes generadas en la rodilla. Esta se manifiesta a través de la aparición de una acumulación de líquido en la parte posterior de la rodilla generando un extraño abultamiento.

Lo cual se debe a la acumulación anormal de líquido sinovial en la zona, si bien este se trata de un líquido benigno encargado de amortiguar los extremos de los huesos y reducir la fricción durante el movimiento de las articulaciones, su presencia en esta anomalía puede llegar a derivar en múltiples síntomas que limiten la calidad de vida del paciente y el funcionamiento pleno de la rodilla.

El quiste de Baker es originado por trastornos articulares en la rodilla que generan una sobreproducción del líquido sinovial. Por lo general, los trastornos más frecuentes suelen ser enfermedades inflamatorias previas, lesiones articulares u otras patologías como la artritis o la osteoartritis.

Síntomas del quiste de Baker

Por lo general, los pacientes no presentan síntomas graves ante el desarrollo de esta anomalía. Sin embargo, estos no están exentos del desarrollo de alguno, los principales síntomas que se suelen presentar son:

1. Inflamación

Es uno de los más comunes y su aparición varía en función a las condiciones a las que está expuesto el quiste. Por lo general esta tiende a aparecer en la zona posterior de la rodilla y es posible diferenciarla de otras patologías ante la presencia de una protuberancia llena de líquido sinovial de un tamaño variable en el exterior de la inflamación.

2. Incomodidad

Es el único síntoma que los pacientes tienden a presentar con seguridad ante la aparición de este abultamiento en una zona importante para la flexión y la realización de todo tipo de movimientos. Esta incomodidad puede variar en función a la zona específica en la que ha crecido el quiste, su tamaño y las condiciones físicas a las que ha sido expuesto. El paciente puede llegar a sentir el líquido acumulado en el quiste debajo de su piel.

3. Dolor

Cuando se desarrolla un quiste de Baker de tamaño considerable, puede derivar en diversos síntomas que ocasionen dolor. Rigidez, venas y nervios comprimidos o incluso sintomatologías más intensas como hematomas pueden ser desarrolladas y los pacientes lo llegan a describir como un globo lleno de agua en su rodilla que les impide realizar movimientos plenos.

4. Rotura del saco de líquido sinovial

No es un síntoma presentado en la mayoría de los pacientes, pero el quiste de Baker puede llegar a romperse y con ello ocasionar graves síntomas y complicaciones adicionales. El saco de líquido sinovial tiende a estar inflamado y ante alguna exposición inesperada al tacto como golpes o movimientos bruscos puede romperse y ocasionar el drenaje del líquido.

Cuando esto ocurre, el sinovial no puede drenar con tanta facilidad como otros tipos de líquidos, por lo que ejerce presión desde nervios y vasos sanguíneos cercanos a la zona y esto se verá manifestado a través de dolor e inflamación de toda la zona, llegando a alcanzar los músculos de la pantorrilla o incluso el tobillo.

Tratamiento para el quiste de Baker

Ante la presencia de un quiste de Baker, un especialista médico podrá identificarlo con facilidad y no serán necesarios mayores diagnósticos más que la revisión manual para saber cuál es la gravedad del problema. 

En los pacientes que presenten con frecuencia algunos de los síntomas del quiste de Baker, se les será recomendado un tratamiento conservador iniciando por el reposo y el cuidado de la zona inflamada para evitar una rotura o consecuencias mayores. Una vez que se haya cumplido un periodo de reposo o sea necesario actuar inmediatamente, los tratamientos para el quiste de Baker más comunes son:

  • Tratamiento conservador: este consiste en la recomendación de medicamentos que alivien el dolor del paciente de forma inmediata para la posterior aplicación de tratamientos físicos como la fisioterapia. Ante no existir la necesidad de intervenciones médicas en el paciente serán aplicadas técnicas manuales como ejercicios que logren la movilización articular, agentes físicos como la crioterapia y la termoterapia y la realización de masaje que alivien el dolor y eliminen la inflamación.
  • Tratamiento quirúrgico: de no conseguir solucionar el problema con un tratamiento conservador, será necesario tratar el quiste en un proceso quirúrgico.

Somos una clínica de fisioterapia en Sevilla con amplia experiencia en la rehabilitación de pacientes ante todo tipo de dolencias. También somos expertos en áreas como Fisioterapia respiratoria o Terapia ortomolecular entre otras. Contáctanos para más información al respecto

Directora y Fisioterapeuta en Novophysio

Fisioterapeuta Colegiado Nº 606
• Diplomado en Fisioterapia por la Universidad de Cádiz.
• Graduado en Fisioterapia por la Universidad Europea de Madrid.
• Experto Universitario en Fisioterapia del Deporte, la Danza y el Toreo.
• Experto Universitario en Electroterapia Clínica.
• Máster en Nuevas Tendencias Asistenciales en Ciencias de la Salud.

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