Sentirse agotado tras un día largo es algo común, pero cuando ese cansancio no desaparece ni con descanso, puede ser señal de un problema más serio: la fatiga crónica. Este trastorno afecta a miles de personas y puede transformar la vida diaria en un verdadero desafío.

Qué es la fatiga crónica y cómo se diferencia del cansancio habitual

La fatiga crónica, también conocida como síndrome de fatiga crónica (SFC), es un trastorno caracterizado por un cansancio extremo que no mejora con el descanso y que dura al menos seis meses. A diferencia del cansancio común, que suele ser temporal y relacionado con esfuerzo físico o mental, la fatiga crónica es persistente y afecta profundamente la capacidad para realizar actividades cotidianas.

Este cansancio no es simplemente sentirse «un poco cansado»; es una sensación abrumadora que puede ir acompañada de otros síntomas como dolores musculares, problemas de concentración y sueño no reparador. La diferencia clave está en la duración y la intensidad, así como en la falta de respuesta a las medidas habituales para recuperarse.

Síntomas más comunes y señales de alerta

Además del cansancio extremo, quienes sufren fatiga crónica pueden experimentar una variedad de síntomas que afectan diferentes sistemas del cuerpo. Entre los más comunes se encuentran dolores musculares y articulares, cefaleas frecuentes, y dificultad para concentrarse o recordar información, conocido como «niebla mental».

El sueño suele ser no reparador, lo que significa que, aunque la persona duerma muchas horas, no siente alivio al despertar. Otros signos de alerta incluyen inflamación de ganglios linfáticos, dolor de garganta recurrente y malestar general después de realizar actividades que antes no suponían un esfuerzo significativo.

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Causas posibles y factores de riesgo

La causa exacta de la fatiga crónica aún no está completamente clara, pero se cree que es el resultado de una combinación de factores. Infecciones virales, alteraciones en el sistema inmunológico, estrés prolongado y desequilibrios hormonales son algunas de las hipótesis más estudiadas.

Factores de riesgo incluyen antecedentes de infecciones graves, trastornos psicológicos como ansiedad o depresión, y estilos de vida con altos niveles de estrés. Además, la fatiga crónica afecta más frecuentemente a mujeres entre los 40 y 60 años, aunque puede presentarse a cualquier edad.

Cómo se diagnostica el síndrome de fatiga crónica

Diagnosticar la fatiga crónica puede ser complicado porque sus síntomas se superponen con los de otras enfermedades. No existe una prueba única que confirme el SFC, por lo que el diagnóstico se basa en la exclusión de otras condiciones y en la evaluación detallada de los síntomas.

Es fundamental que el médico realice un historial clínico completo, incluyendo la duración y características del cansancio, y que descarte enfermedades como anemia, hipotiroidismo, diabetes o trastornos psiquiátricos que puedan explicar los síntomas.

Pruebas y valoración multidisciplinar

Para llegar a un diagnóstico certero, se suelen realizar análisis de sangre, pruebas de función tiroidea, y estudios para descartar infecciones o enfermedades autoinmunes. En algunos casos, puede ser necesaria una evaluación psicológica para identificar trastornos asociados.

La valoración multidisciplinar implica la colaboración de médicos de distintas especialidades, como reumatólogos, neurólogos y psicólogos en Sevilla, para abordar la complejidad del síndrome. Este enfoque integral permite diseñar un plan de tratamiento personalizado y más efectivo.

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Tratamientos y abordajes más utilizados

No existe una cura definitiva para la fatiga crónica, pero sí múltiples estrategias que ayudan a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. El tratamiento suele ser multidimensional, combinando medicamentos, terapias físicas y apoyo psicológico.

Los fármacos pueden incluir analgésicos para el dolor, antidepresivos para mejorar el ánimo y la calidad del sueño, y suplementos nutricionales cuando se detectan deficiencias. La clave está en adaptar el tratamiento a las necesidades individuales y en mantener un seguimiento constante.

Ejercicio terapéutico, gestión del estrés y pautas de descanso

El ejercicio físico moderado y adaptado es uno de los pilares para manejar la fatiga crónica. Actividades suaves como caminar, estiramientos o yoga ayudan a mejorar la resistencia y reducir la sensación de agotamiento, siempre bajo supervisión profesional para evitar el sobreesfuerzo.

La gestión del estrés es igualmente importante. Técnicas como la meditación, la respiración profunda y la terapia cognitivo-conductual pueden ser útiles para controlar la ansiedad y mejorar el bienestar emocional. Además, establecer pautas de descanso regulares y un ambiente propicio para el sueño contribuye a una mejor recuperación.

Recomendaciones para mejorar la calidad de vida

Vivir con fatiga crónica implica hacer ajustes en el día a día para minimizar el impacto de los síntomas. Priorizar actividades, aprender a decir no y distribuir las tareas a lo largo del tiempo son estrategias que ayudan a conservar energía.

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Es importante mantener una comunicación abierta con familiares y amigos para recibir apoyo y comprensión. También puede ser beneficioso unirse a grupos de apoyo donde compartir experiencias y consejos con personas que enfrentan la misma condición.

Hábitos saludables y adaptaciones en el día a día

Adoptar hábitos saludables es fundamental para manejar la fatiga crónica. Una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras y proteínas de calidad, aporta los nutrientes necesarios para el cuerpo. Evitar el consumo excesivo de cafeína y alcohol también favorece un mejor descanso.

Además, realizar pausas frecuentes durante las actividades, mantener una rutina regular de sueño y crear un entorno tranquilo para descansar son adaptaciones que pueden marcar una gran diferencia. La organización y planificación diaria permiten optimizar la energía disponible.

Recupera tu bienestar en Sevilla con Novophysio

En Novophysio ofrecemos un enfoque integral para quienes padecen fatiga crónica en Sevilla. Con nuestro equipo multidisciplinar especializado, diseñamos programas personalizados que combinan fisioterapia, ejercicio terapéutico y apoyo psicológico.

Nuestro objetivo es acompañar a cada persona en su proceso de recuperación, mejorando la funcionalidad y la calidad de vida. Si la fatiga crónica afecta tu día a día, acudir a profesionales especializados puede ser el primer paso para recuperar el bienestar y la energía perdida.

alejandro rodriguez moya
Director y Fisioterapeuta en Novophysio

Fisioterapeuta Colegiado Nº 606
• Diplomado en Fisioterapia por la Universidad de Cádiz.
• Graduado en Fisioterapia por la Universidad Europea de Madrid.
• Experto Universitario en Fisioterapia del Deporte, la Danza y el Toreo.
• Experto Universitario en Electroterapia Clínica.
• Máster en Nuevas Tendencias Asistenciales en Ciencias de la Salud.

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